jueves, 21 de enero de 2016

EL BANCO MUNDIAL SUSPENDE A GALICIA



Todos los años el Banco Mundial saca su informe “Doing Business” en el cual se compara la forma en la que las regulaciones gubernamentales fomentan o restringen la actividad empresarial. Para ello analiza las principales ciudades de 189 países. A la vista de su último  informe observamos como España progresa adecuadamente pero de forma insuficiente, pasando del puesto 52 en el informe 2014 al 33 en el informe 2016, pero permanece a la cola de los países de altos ingresos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en cuanto a la facilidad para hacer negocios.

Con datos actualizados a 1 de marzo, el Banco Mundial, a solicitud del Ministerio de Economía y Competitividad, publica el primer estudio sobre la facilidad para hacer negocios en España, comparando las 17 comunidades y las 2 ciudades autónomas.  En  este estudio se analizan las regulaciones que afectan a 4 etapas de la vida de una pequeña o mediana empresa: apertura, obtención de permisos de construcción, obtención de electricidad, y registro de la propiedad. Adicionalmente analiza el inicio de la actividad de una pequeña y mediana empresa industrial y los requisitos para que una empresa sencilla, legalmente constituida, pueda prestar servicios a otra. El informe se complementa con un estudio del comercio transfronterizo mediante el análisis de las dificultades y costes de 5 puertos españoles.

El Banco Mundial recoge datos en las ciudades de mayor aporte y dinamismo económico de cada una de las zonas estudiadas, en el caso de Galicia fueron recopilados en Vigo.

Este estudio deja patenten las desigualdades existentes en España, unas desigualdades achacables a los diferentes marcos regulatorios fruto de la falta de coordinación de los distintos organismos y territorios en el país más descentralizado de Europa.

En la comparativa que realiza el Banco Mundial sobre la facilidad de hacer negocios en España, Galicia se sitúa en el último lugar, siendo la comunidad autónoma en la que más trámites se exige, que más tiempo se necesita, y/o que mayor coste tiene la obtención de permisos de construcción y el registro de la propiedad. En la apertura de la empresa nos situamos en el puesto 16 y en el 13 cuando lo que tenemos que hacer es obtener electricidad.

Cuando se analizan los principales puertos españoles, el de Vigo no sale mejor parado. Es el peor clasificado por ser el que más trámites necesita y el que tiene un mayor coste tanto para realizar una importación como una exportación de mercancías.

Esta situación que detecta el Banco Mundial tiene su reflejo en la evolución económica de Galicia. Durante este largo periodo de crisis nuestra comunidad autónoma sufrió un deterioro más moderado que otras zonas de España, siendo además una de los primeros territorios en dar muestras de recuperación, quizás por eso se tomaron pocas  medidas y se realizaron menos reformas para la reactivación económica, prestándose mayor atención a la gestión del presupuesto. Actualmente vemos como nuestro dinamismo económico es más débil que el del conjunto de España no siendo capaz de recortar nuestro diferencial con la tasa de crecimiento española.

Ante esta situación es necesario tomar medidas para tratar de paliar las señales de alerta que pueden llevarnos a un continuo alejamiento de las Comunidades Autónomas con mayor dinamismo económico. Las reformas y la coordinación institucional son necesarias. Una muestra es que en Galicia la coordinación entre los ayuntamientos y la Xunta de Galicia propició la promulgación de la Ley del emprendimiento y de la competitividad económica, cuya aplicación nos permite situarnos como la tercera comunidad en donde le es más fácil el iniciar actividades a una PYME industrial, siendo la segunda en la que menos tiempo se necesita para realizar todos los trámites.

Parece que el mal resultado que Galicia tiene en este informe no ha caído en saco roto. La agenda de Competitividad Galicia  Industria 4.0 incorpora una propuesta para la creación de una web en la que se recojan propuestas para mejorar y simplificar las tramitaciones administrativas. Pero si no queremos perder la oportunidad de situar a Galicia entre las regiones europeas con mayor dinamismo, crecimiento e influencia hemos de ser todos los que realicemos propuestas de modernización, dinamización y mejora, aportando a nuestros políticos soluciones que posibiliten el desarrollo y fortalecimiento de nuestro tejido productivo.


miércoles, 18 de marzo de 2015

GALICIA, UN NUEVO RETO





Después de siete largos años de una de las más profundas crisis económicas de las que tenemos constancia, Galicia se encuentra hoy en una situación envidiable para salir de ella fortalecida. El esfuerzo y sacrificio de las familias y de las pequeñas y medianas empresas han permitido construir las bases para el inicio de una recuperación económica que, con más lentitud de la deseada, parece que finalmente podrá llegar a ser una realidad.

Durante este largo periodo hemos sido protagonistas de un profundo cambio de paradigma que ha afectado a muchas de las estructuras que conocíamos, situándonos ante un escenario totalmente nuevo que debemos gestionar. Pero este cambio de modelo ha sido sin duda menos profundo de lo que cabría esperar y hemos dejado pendientes importantes reformas. La sensación es que solo el sector privado ha acometido y sufrido modificaciones. A pesar de ello, Galicia se encuentra ante una oportunidad que no puede desperdiciar.

A este sentir general parece que son ajenas ciertas instituciones que están llamadas a liderar el objetivo común de que Galicia por fin ocupe el lugar que le corresponde y que de una vez por todas sea capaz de influir en las decisiones del Estado y de esa manera en Europa. Con perplejidad vemos cómo organizaciones que deberían ser ejemplo de cohesión, llamadas a aunar esfuerzos y a diseñar un nuevo marco de relación que evite situaciones como las sufridas y que capitalicen el esfuerzo colectivo de los últimos años, dan un lamentable espectáculo por la defensa de lo que parecen intereses particulares, alejándose de la vocación de servicio y de la defensa de los intereses colectivos que les deberían ocupar.

Las oportunidades son escasas. A lo largo de nuestra historia hemos visto cómo los gallegos las hemos dejado pasar. Ahora nos encontramos con un nuevo momento histórico en el que nuestra herencia, nuestros valores, la capacidad de sacrifico de nuestras gentes, su capacidad de adaptación, y sus ansias por superar las dificultades nos sitúan con una leve ventaja que nos puede permitir liderar una recuperación y salir fortalecidos colectivamente, creando un futuro esperanzador para todos los sectores de nuestra sociedad. Son momentos en los que debemos trabajar con generosidad, pensando en el bien común y aprovechando las oportunidades, y las capacidades de todos. El esfuerzo individual no nos permitirá llegar a ninguna parte. Para tener éxito debemos trabajar juntos por el interés común, que es la mejor forma de obtener éxito individual. Las instituciones que nos representan deben trabajar unidas y coordinadas con un único interés, Galicia. Cada una tiene su misión, pero la visión debe ser global, alejada de personalismos y orientada al servicio de la sociedad y al bienestar común.

Después de años de renuncia, de concesiones de toda la población, debemos desterrar de nuestro entorno actuaciones indignas, prácticas inadecuadas, y exigir a nuestros representantes los más altos valores y ejemplaridad.  La crisis ha realizado una profunda selección, dejando a los mejores. Nuestro tejido empresarial se ha revelado como productivo y altamente competitivo, habiendo resistido mejor que el de otros lugares. Ese buen hacer se debe capitalizar para volver otra vez a la senda del crecimiento. Los empresarios, sus trabajadores, la sociedad gallega no puede estar desconcertada y perder su ilusión por ser testigo de situaciones difícilmente explicables en aquellas instituciones que los representan. Nuestros representantes tienen la obligación de entenderse y crear el clima necesario para que nuestra economía vuelva a crecer. Sus esfuerzos no deben desperdiciarse por intereses particulares. Juntos deben luchar por los intereses de Galicia, de los gallegos, de nuestras empresas, buscando ubicar a Galicia en el lugar que le corresponde dentro de los intereses del Estado y con peso en las decisiones de Europa.
Son muchos los sectores en los que Galicia tiene mucho que decir, sectores que están en una situación idónea para que sus empresas puedan liderar el crecimiento no solo en Galicia, sino también en el resto España. Esa es la mejor manera de mejorar la calidad de vida de todos los que habitan en esta privilegiada tierra. Nuestros hijos difícilmente nos perdonarán volver a perder una oportunidad como ésta que tenemos todos los gallegos.

Por todo ello, debemos hacer un llamamiento a la cordura y a la responsabilidad de aquellos que por su propia decisión lideran nuestras instituciones.